Mensaje del Gobernador para los Empleados Públicos.         

Compañero y compañera del servicio público:

Como sabes, el Gobierno de Puerto Rico enfrenta un descuadre fiscal sin precedentes en nuestra historia. Esto es el resultado de muchos años de malas decisiones, de irresponsabilidades y de embrolles. Durante los últimos seis meses te he estado advirtiendo a ti y al país que estábamos ante una situación sumamente seria, sobre la cual había que actuar con firmeza, con valentía y con la verdad, ahora.

Lamentablemente, mucha gente no escuchó o no quiso escuchar y la Legislatura no aceptó el presupuesto que yo propuse, el cual hacía los ajustes necesarios sin llegar a impactar de forma drástica tu empleo. En lugar de actuar con responsabilidad y pensando en el bien de Puerto Rico, la Legislatura aprobó un presupuesto descuadrado, lleno de falsedades y mala fe, bajo la horrible premisa de que mientras peor le vaya al país mejor es políticamente para ellos.

La realidad es que por culpa de esa acción, hoy, el Gobierno no cuenta con los dineros necesarios ni para tan siquiera pagar la nómina.

Le hicieron recortes indiscriminados a tus agencias sin hacer un análisis de las consecuencias y sin tomar en consideración las áreas básicas de necesidad como son: el centro médico, el pago de horas extra a los policías y los dineros para educación y para nuestras escuelas.

Quisieron resolver todo el problema sólo reduciendo el Gobierno sin atender con seriedad la necesidad de aumentar los recaudos. En palabras sencillas, protegieron a los bancos, los importadores y los inversionistas y estrangularon las agencias del gobierno.

En marzo, yo presenté un presupuesto realista que atendía nuestras necesidades como pueblo, de forma responsable. Era un plan en el que todos los sectores aportaban un poco para atender la situación fiscal del Gobierno. Mi plan establecía un balance entre subir los recaudos y bajar los gastos. Era un presupuesto que invertía en las verdaderas prioridades del país, más fondos para educación, dinero para modernizar la lucha contra el crimen y pagarle a los policías sus horas extras a tiempo y para proteger la salud del pueblo.

Ese presupuesto era mayor que el del año pasado, sabes por qué, porque reconocía los gastos reales que tiene el Gobierno, incluyendo los compromisos contraídos en los convenios colectivos a favor tuyo y otras leyes aprobadas con beneficios para los trabajadores. Aumentaba los ingresos del Gobierno, pero a la misma vez controlaba el gasto público y empezaba una reorganización gubernamental con la consolidación de 18 agencias.

Ese presupuesto que sometí, que alcanzaba los $9,600 millones, fue masacrado sin análisis ni consideración a la clase media trabajadora ni a ustedes. Lo que aprobó la Asamblea Legislativa, que sólo le da al Gobierno ingresos de $9,000 millones, ignoraba las verdaderas prioridades de seguridad, educación y salud. Lo que hicieron, en la oscuridad de la noche, estaba mal y ustedes no me eligieron para aceptar lo que está mal, sino para luchar porque las cosas cambien y se hagan bien.

La Legislatura no aprobó el impuesto a los bancos, ni pasó la legislación de retiro incentivado, ni la de las consolidaciones, ni eliminó las exclusiones a los productos que se importan -que todos sabemos que se usan para evadir en los muelles el pago de arbitrios- ni se atrevieron a aumentar el pago de impuestos por ganancias de capital a los inversionistas.

Tampoco le dieron consideración a las recomendaciones para una reforma fiscal y contributiva que propuso el comité independiente que nombré.

Lamentablemente, el presupuesto que yo envié -que era justo para ti y para todos tus compañeros y que por primera vez comenzaba a controlar el gasto público- fue boicoteado. Esa es la verdad.

Me enviaron un presupuesto a cuenta gotas, con grandes deficiencias y problemas muy serios que atentan contra la estabilidad presente y futura de Puerto Rico.

Ante ese escenario, no he tenido otra alternativa que vetarlo y asumo la responsabilidad y el deber de hacer más con menos. Tenemos que hacer más con menos.

Aquí es donde tú y yo tenemos que enfrentar el problema con valentía y honestidad. De hecho, la gravedad de la situación fiscal en la que se encuentra el Gobierno no tiene su origen ni su raíz en las acciones de esta legislatura. En eso yo estoy claro. Donde falló esta Legislatura fue no aceptar su responsabilidad histórica de ayudar a solucionarlo. En vez de ser parte de la solución, la Legislatura optó por seguir siendo parte del problema. Es más, lo agravaron.

La raíz del problema en el que nos encontramos hoy son décadas de mala administración financiera que nos han hecho perder hasta el crédito. Ha sido la práctica nefasta de hacer el Gobierno cada vez más grande y costoso sin tener los recursos para pagarlo. Escondiendo la embrolla en préstamos y líneas de crédito que ya no dan más.

Lo peor del crecimiento gubernamental de los últimos 20 años es que los ciudadanos a los que tú y yo les servimos se sienten cada día menos satisfechos con el servicio de su Gobierno. Esta gran realidad tenemos que entenderla y aceptarla tú y yo que creemos en el servicio público. Tenemos que darles servicios más ágiles y eficientes a los ciudadanos. Tenemos que dirigir nuestros esfuerzos con mayor efectividad a resolver los problemas de nuestra gente. Donde se gasten recursos innecesariamente y sin un fin público hay que pararlo y te invito a señalarlo.

Donde tengamos cinco personas haciendo el trabajo de dos, no puede seguir así. Tenemos que reexaminar nuestra actitud de servicio y transformar este Gobierno en una organización de primera. Es vital que entendamos esto. Para este año tenemos que tomar decisiones difíciles de presupuesto, pero a largo plazo vamos a reorganizarnos para ser más eficientes. Esa es la misión que le he dado a cada jefe de agencia y te pido que los ayudes a ellos y a mí a darle un mejor Gobierno a Puerto Rico.

Las medidas que estaremos tomando, algunas tienen carácter temporero pero todas tienen el propósito de que el impacto negativo sea el menor posible y que nos dé el Gobierno ágil, efectivo y menos costoso que necesita Puerto Rico.

El veto nos va a dar a ustedes y a mí - a todos - la flexibilidad que no nos hubiera dado el presupuesto que recibí, pero la falta de recaudos requiere también que todos, a todos los niveles en el Gobierno y también en el sector privado hagamos ajustes.

Como medida inicial para afrontar esta reducción en los ingresos, voy a firmar una orden ejecutiva que en su primera etapa, con carácter voluntario, hará que entre en vigor una jornada reducida de cuatro días a la semana. Como incentivo, sólo durante la etapa voluntaria, la reducción en salario será de 15% en vez de 20%. Y como el ejemplo empieza en la casa, yo también me estaré reduciendo mi salario por el tiempo que la medida de ahorro esté en vigor, aunque continuaré trabajando para ti, todos los días. De hecho, desde que llegué a La Fortaleza, desde el primer día, ordené una reducción en gastos de viaje, vehículos oficiales, publicidad y teléfonos celulares y ya iniciamos el plan para implantar la jornada reducida de cuatro días en La Fortaleza.

Además, vamos a profundizar en los recortes en gastos de viaje, vehículos oficiales, contratos, publicidad y otros en todo el Gobierno. Como cuestión de hecho, tú sabes que en este momento mi Gobierno no tiene ninguna campaña publicitaria, que no sea aquella que obliga la ley y ya he ordenado recortes sustanciales a los presupuestos de muchas agencias, entre ellas a la Asamblea Legislativa, la Comisión Estatal de Elecciones, la Oficina de Puerto Rico en Washington y la propia Fortaleza.

Lo que estamos haciendo yo sé que es un sacrificio. Y sé como tú te sientes. Esta ha sido la decisión más difícil de mi vida pública. Pero tengo la certeza de que esto es lo que tenemos que hacer todos por Puerto Rico y por el futuro de nuestros hijos, para que no tengan que enfrentarse nunca más a una situación como la presente. Si no actuamos ahora, por difícil que parezca, las soluciones más adelantes serían todavía más drásticas. Por eso, ese sacrificio se lo estoy reclamando a los empleados de confianza, a los empleados públicos pero también a los empresarios, a los banqueros, a los inversionistas. Todos tenemos que aportar a la solución en este momento.

Las cesantías deben reducirse al mínimo y así se lo he comunicado a los jefes de agencia.

Yo sé que ustedes comprenden esta situación y que aman a este país y van a dar el máximo.

En el pasado, hemos enfrentado situaciones difíciles y unidos hemos vencido. Eso es lo que necesitamos ahora. Que nos unamos todos con determinación, solidaridad y ganas de echar para adelante.

La Oficina de Gerencia y Presupuesto y el Departamento de Hacienda tienen la encomienda de fiscalizar mes a mes los gastos de todas las agencias para asegurar que cumplan firmemente con los ajustes, de forma tal que este período lo superemos lo antes posible.

Además, te anuncio que en un esfuerzo adicional de minimizar el impacto de las medidas que estamos tomado, estoy convocando esta semana a una sesión extraordinaria de la Legislatura en la cual voy a incluir una serie de medidas para allegarle fondos adicionales al Gobierno, dirigidos, exclusivamente, a atender las necesidades de nómina y también para insistir en que aprueben una ley que permita -a cambio del pago de una bonificación- el retiro de aquellos empleados que tienen la edad y los años de servicio para jubilarse. La aprobación de estas medidas permitirá aminorar el impacto y llevarnos a la ruta del progreso lo más pronto posible. La Legislatura todavía está a tiempo de repensar su posición y evitar las peores consecuencias de esta crisis fiscal que arrastramos.

Pero para lograrlo, todos tenemos que aportar. Ustedes, los empelados públicos, deben entender que el Gobierno ha estado gastando por años los dineros que no tenemos y que si son tiempos de ajustes; los banqueros, los dueños de corporaciones y los inversionistas tienen que reconocer que no toda la carga puede caer sobre los trabajadores, que ellos también tienen que aportar y todo el público debe aceptar que estas son medidas difíciles que se pospusieron por muchos años, pero que llegó el momento de enfrentarnos con la verdad. El camino al progreso está en la verdad. Les aseguro que juntos, por ese camino vamos a enderezar a nuestra querida patria, Puerto Rico.

Muchas gracias por dedicarme estos minutos y gracias por el servicio que le rinden a Puerto Rico.

Que Dios te bendiga a ti y a toda tu familia.