Skip Ribbon Commands
Skip to main content
  • La OECH y las evaluaciones arqueológicas

     
    La OECH evalúa proyectos de construcción y rehabilitación, en virtud de la Ley Nacional de Conservación Histórica (National Historic Preservation Act of 1966) y del Reglamento Federal 36 CFR parte 800: Protección de propiedades históricas.  La
    sección 106 del NHPA requiere que toda agencia federal tome en cuenta el posible efecto de cualquier proyecto de construcción o rehabilitación sobre propiedades históricas, con el propósito de evitarlo, minimizarlo o mitigarlo.
     
    La arqueología es el estudio del ser humano a través de su cultura material.  Algunos ejemplos de material cultural son vasijas, botellas, herramientas, restos estructurales, restos alimenticios, enterramientos humanos, naufragios, arte rupestre y restos industriales.
     
    Un estudio arqueológico es un esfuerzo multidisciplinario, que por lo general se compone de investigación de archivo, trabajo de campo (que puede incluir excavaciones), análisis de laboratorio y preparación de informe.  El propósito general de los estudios arqueológicos efectuados en cumplimiento de la sección 106 es identificar y evaluar las propiedades que se encuentran en el área de efectos potenciales de un proyecto y que puedan ser afectadas por el mismo directa o indirectamente.  Las propiedades pueden estar sobre o bajo la tierra o en el agua. Entre otras, hay sitios (centros ceremoniales y habitacionales, abrigos rocosos, petroglifos, ruinas y pecios), edificios (Real Audiencia Territorial, Fuerte San Cristóbal, Iglesia Porta Coeli), estructuras (puentes, sistemas de drenaje, canales, faros, túneles) y distritos.
     
    Para facilitar el diseño y desarrollo de los estudios arqueológicos, éstos se dividen en tres fases: reconocimiento, evaluación y documentación.  Cada una de estas fases tiene sus propias metas y objetivos de estudio, y debe proveer la información necesaria para que profesionales y el público en general puedan desarrollar técnicas y planes  apropiados para el manejo de nuestras propiedades históricas.
     

    Fase I: Reconocimiento

     
    Un arqueólogo realiza un reconocimiento con el propósito de hallar propiedades arqueológicas.  Para realizar esta tarea el arqueólogo lleva a cabo investigación de archivo, con el objetivo de obtener una imagen de los usos anteriores de los terrenos a ser investigados. Además, hace una visita de campo para observar las características actuales de los terrenos, tanto físicas como ambientales y culturales. Las fuentes de información que se revisan son varias: inventarios de sitios arqueológicos, literatura arqueológica (incluyendo otros estudios arqueológicos), fuentes históricas, mapas, fotos, entrevistas con informantes, colecciones arqueológicas locales, registro de la propiedad, archivos judiciales y de arbitrios y escrituras.  La visita de campo y los resultados de la investigación de documentos se utilizan para establecer el potencial de que haya propiedades arqueológicas en el lugar y para acercarnos al tipo de propiedades que pudiera haber.  Tomando como base el potencial del terreno a la presencia de propiedades arqueológicas, se desarrolla una estrategia de muestreo de subsuelo, la cual tiene el objetivo de identificar restos arqueológicos bajo la superficie.
     
     
    Fase II: Evaluación
     
    El propósito de un estudio de evaluación es obtener suficiente información sobre una propiedad histórica para determinar si es elegible al Registro Nacional de Lugares Históricos (RNLH).  Para lograr esto, es necesario determinar si las propiedades son significativas de acuerdo a los criterios del RNLH. Por ejemplo, un sitio donde una faceta importante de la exploración europea ocurrió, puede ser significativo bajo el criterio de evento (criterio A). Las ruinas de Caparra, por su asociación con el primer gobernador de Puerto Rico, Juan Ponce de León, son significativas según el criterio que reconoce propiedades asociadas a las vidas de personajes de nuestra historia (criterio B). Petroglifos, pictografías y un asentamiento que ilustra conceptos relevantes en el diseño y planificación de una aldea indígena, pueden ser significativos bajo el criterio de diseño/construcción (criterio C). Además se contempla como significativos, entre otros, sitios que hayan sido parcialmente excavados, pero que aún tienen depósitos intactos o depósitos con información crítica sobre un tema (criterio D).
     
     

    Fase III: Documentación

     
    La documentación es una forma de minimizar o mitigar el efecto adverso de un determinado proyecto sobre una propiedad elegible al RNLH, cuando el mismo no puede ser evitado. Consiste en cualquier actividad realizada utilizando técnicas arqueológicas como vehículo para obtener y documentar aquella evidencia de actividades humanas  pasadas que son de importancia para documentar la historia y prehistoria del país.  Se plantean problemas de investigación, y se desarrolla una estrategia de investigación para recuperar aquellos datos necesarios para contestar el problema.
     
    De tener alguna pregunta o comentario o si requiere información adicional, no dude en comunicarse con nuestra Oficina al 787-721-3737 o mediante correo electrónico a nuestros Arqueólogos.
     
    Miguel Bonini, Arqueólogo:   mbonini@prshpo.gobierno.pr
    Marinés Colón, Arqueóloga:   mcolon@prshpo.gobierno.pr

    © Company 2013